México ha tenido un papel importante en uno de los acuerdos ambientales más exitosos a nivel mundial: el Protocolo de Montreal, creado para proteger la capa de ozono.
Este acuerdo internacional, firmado en 1987, permitió eliminar casi por completo cerca de 100 sustancias químicas que dañaban la capa de ozono y que también contribuían al calentamiento global.
En esta historia destaca el científico mexicano Mario Molina, quien en 1974, junto con Sherwood Rowland, descubrió que los clorofluorocarbonos, conocidos como CFC, afectaban la capa de ozono. Sus investigaciones fueron fundamentales para impulsar medidas internacionales y años después le valieron el Premio Nobel de Química.
México también participó activamente en los esfuerzos para reducir otros gases contaminantes. En 2009 fue uno de los primeros países en proponer una enmienda para disminuir el uso de los hidrofluorocarbonos, o HFC, potentes gases de efecto invernadero utilizados, entre otros equipos, en sistemas de aire acondicionado.
Estos esfuerzos contribuyeron a la aprobación de la Enmienda de Kigali en 2016, que busca reducir gradualmente el uso de los HFC. De acuerdo con la publicación, esta medida podría evitar hasta 0.5 grados Celsius de calentamiento global hacia finales de este siglo.
A diez años de la Enmienda de Kigali, el legado de Mario Molina continúa siendo un referente sobre la importancia de utilizar la ciencia para encontrar soluciones frente a los problemas ambientales.
Fuente: Gaceta UNAM
Fuente original: https://agronoticias.com.mx/2026/10/05/mexico-pieza-clave-en-la-proteccion-de-la-capa-de-ozono/




