En México se cultivan más de 272 mil hectáreas de aguacate, que han tenido un proceso de expansión acelerada en la última década, principalmente en los estados de Michoacán y Jalisco, por el alto valor que alcanza el fruto en los mercados nacional e internacional. Sin embargo, esto ha dejado una huella de deforestación y contaminación, por el uso intensivo de agroquímicos para su producción, que dañan los ecosistemas, la flora y la fauna. 

Frente a este problema, investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) trabajan en alternativa que revolucionará la forma en que se cultiva hoy en día este alimento, al pasar de un sistema a cielo abierto, a costa de los bosques, a uno en agricultura protegida, con el empleo de macrotúneles, que hace posible cultivar en otros ambientes y latitudes y reducir al mínimo el impacto ecológico. Además, el sistema se convierte en una opción ante el cambio climático.

La diferencia entre un sistema a cielo abierto y el de agricultura protegida es muy grande. El detalle es el manejo basado en podas, pero en un macrotúnel de alta densidad, con 3 mil plantas por hectárea, se pueden cosechar de 40 a 60 toneladas (t) de aguacate en comparación en una huerta al aire libre que anda alrededor de las 12 toneladas.

En la búsqueda de opciones para los productores de pequeña y mediana escala de Texcoco, Estado de México, y para aprovechar los invernaderos subutilizados, los investigadores Enrique Vázquez Robles, Evelyn Vanessa Pérez Álvarez, coordinados por la doctora Rita Schwentesius Rindermann, desarrollaron un proyecto para producir aguacate de manera intensiva bajo el sistema en macrotúneles, con insumos ecológicos.

Para ello instalaron un microtúnel de 500 metros cuadrados, en los campos experimentales de la UACh, en Texcoco, Estado de México, donde contemplan introducir hasta 180 árboles, que cinco años, entre sistemas convencionales y orgánicos, producirán 20 kilos cada árbol, “lo cual nos da un rendimiento excepcional”. En cinco años la meta es obtener de 200 a 300 kilos bajo este sistema, explica Enrique Vázquez.

Detalla que en Michoacán –principal productor de aguacate del país–, bajo un sistema abierto, los árboles son muy grandes y en su edad adulta, de 15 a 18 años, uno solo puede dar 300 kilos, pero con una densidad más baja, de unos 90 árboles por hectárea.

Para tener un comparativo, Evelyn Vanessa Pérez explica que se trabaja con los sistemas orgánico –bajo la norma Estados Unidos–, racional y convencional, los cuales están en evaluación.Constantemente se recogen datos sobre nutrición, altura de la planta, el grosor de tallo, largo y ancho de las hojas y yemas.

Vázquez Robles refiere que es nuestro primer año con esta evaluación. Llevamos cinco meses y esperamos empezar a producir aguacate en un año y medio, y en dos años un árbol ya estén produciendo, al menos, alrededor de cinco kilos.

Buena adaptación del aguacate en Valles centrales

En aguacate existen experiencias internacionales y nacionales que permiten orientar la investigación. En el ámbito internacional los frutales los ha desarrollado España, principalmente en naranja, mandarinas y empezó con aguacate. “Son los pioneros en ese tipo de producción”. No obstante, en México ya existen experiencias muy buenas en Jalisco, con producciones en maceta y en producción en suelo con macrotúneles.

En la zona de Valles Altos, Estado de México, existen árboles criollos de aguacate y la variedad Hass la han plantado arriba de los 3,000 metros sobre el nivel del mar. Nuestro macrotúnel está a 2,400 metros de altura, comentan los investigadores integrados en Asore, sostenibilidad y resiliencia.

Los árboles de Hass se adaptan a diferentes climas. En la zona de Texcoco ya existe plantaciones de aguacate, pero tienen riesgos de heladas, por eso se decidió utilizar macrotúneles para protegerlos de este fenómeno, principalmente por la cobertura plástica, entonces el frío no asienta la hoja directamente. La planta se puede mantener sin ningún problema.

La ventana de la tecnología de macrotúneles de alta densidad es que protege de heladas y podemos producir e inducir floraciones y entrar en épocas donde el aguacate puede valer más, con podas e inducciones florales en momentos óptimos”, destaca Enrique Vázquez.

Foto: ERNESTO PEREA

También comenta que los suelos de Texcoco son de tepetate, son muy someros, con alrededor de 25-30 centímetros de profundidad. Por eso los árboles se mantendrán siempre pequeños para que no necesiten tanta humedad  y el sistema de riego es por goteo localizado, por lo que se tiene un alto aprovechamiento del agua.

En cuanto a la altura de los árboles será de porte pequeño,alrededor de 3 metros,  para que el manejo sea rápido, al igual que la aplicación de insumos, el corte y que la cosecha que la realice una persona a pie sin necesidad de utilizar escaleras.

Las plantas de aguacate proceden de un invernadero certificado de Uruapan, Michoacán, están libres de enfermedades. Una planta injertada en una huerta al aire libre tarda de tres a cuatro años en empezar a producir, en este sistema de macrotúneles tienen comportamiento diferente, en dos años tendrá una producción con entre dos a tres kilos por árbol.

 

Fuente original: https://imagenagropecuaria.com/2026/cultivo-de-aguacate-en-macrotunel-gestara-un-sistema-agroecologico-mas-productivo-rentable-y-sin-deforestacion/

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