La producción mexicana de tomate en 2026 se proyecta en 2.6 millones de toneladas, lo que representa una disminución del 9% con respecto a 2025, ocasionada principalmente por la imposición de aranceles del 17% a la exportación hacia el mercado estadounidense. Esto en el ámbito interno generó un desequilibrio de mercado y aumento de precios de hasta el 100% en una veintena de entidades en el último año, lo cual se reflejó en una disminución en el consumo de la hortaliza, que es la de mayor demanda entre los mexicanos.
En este contexto, hoy el gobierno de México firmó el Acuerdo nacional para el ordenamiento de la producción, abasto, comercialización y precio justo del jitomate, con representantes de comercializadoras, centrales de abastos y tiendas de autoservicios, que tiene como objetivo coordinar acciones que permitirán implementar avisos de siembra para planear la producción nacional, mantener el equilibrio y construir un precio justo.
En un comunicado conjunto de las secretarías de Agricultura, la de Economía y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) se explicó que “este acuerdo voluntario apoyará a más de 12 mil productoras y productores, quienes cosechan al menos 3.7 millones de toneladas de jitomate —de las cuales 50 por ciento es destinado a la exportación— en una superficie superior a 50 mil hectáreas”.
El acuerdo referido tiene el objetivo de “vincular a las y los productores con los compradores y de esta manera caminar juntos hacia una Prosperidad Compartida, expresó la presidenta de México”, Claudia Sheinbaum Pardo.
La Sader será la encargada de implementar una plataforma digital de planeación para asociar la capacidad productiva con la demanda nacional y los compromisos de exportación. El sector productivo de pequeña y mediana escala podrá vincularse directamente con compradores, acceder a insumos básicos (semillas, plántulas, fertilizantes y protección de cultivo) y equipamiento para su cultivo, además de contar con acompañamiento técnico de campo y de manejo de sanidad e inocuidad.
La Profeco vigilará el comportamiento de los precios en los puntos de venta final, realizará un monitoreo constante a proveedores y comercializadores para asegurar que los beneficios del acuerdo se trasladen a las familias mexicanas.
La titular de la Sader, Columba Jazmín López Gutiérrez, destacó la suma de esfuerzos para fortalecer el abasto del jitomate y que con el acuerdo y la participación de todos los actores se estabilizará a la baja después de las intensas heladas de Estados Unidos, la caída de granizo en zonas productoras de México y la afectación de algunas plagas.
Se informó que este mecanismo es voluntario y de coordinación entre los sectores público, productivo, comercial, académico y de investigación, con el fin de buscar estabilizar el mercado, proteger la economía familiar y asegurar un trato digno a las y los productores.
El acuerdo es coordinado por Sader, en conjunto con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Profeco, los Fideicomisos Instituidos en Relación con laAgricultura (FIRA), y cuenta con la participación de técnicos y técnicas del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), el Instituto de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), las Escuelas de Campo y del programa Sembrando Vida.
El escenario para el tomate mexicano, según USDA
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) expone que “el mercado interno mexicano del tomate experimentó aumentos de precios e inestabilidad sin precedentes a finales de 2025 y principios de 2026. Los productores redujeron la superficie total dedicada al cultivo de tomate destinado a la exportación ante la incertidumbre. Esto disminuyó el volumen de reserva tradicional para el mercado interno, lo que provocó un aumento en los precios al consumidor de los tomates Saladette estándar, la variedad más consumida”.
El organismo prevé que la superficie cultivada de tomate en territorio mexicano alcance 38 mil hectáreas para 2026, lo que representa una disminución del 11% con respecto a 2025.
En un reporte del 2 de junio de 2026, el organismo estadounidense cita que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México indicó que en tomate, “20 estados mexicanos registraron aumentos interanuales de precios superiores al 100 % (a abril de 2026), mientras que los estados restantes registraron aumentos de entre el 68 % y el 97 %. Es probable que la demanda constante mantenga los precios altos al menos hasta que comience la producción de verano en julio”.
Lo anterior, considera el USDA, “se debe principalmente a la continua imposición de un arancel antidumping del 17% a las importaciones estadounidenses de tomate mexicano, la reducción de los márgenes de ganancia de los productores y las condiciones climáticas”.
Se espera que esta disminución en la producción contribuya a una reducción prevista del 9% en las exportaciones de tomate, para alcanzar 1.8 millones de toneladas en 2026”.
Los productores mexicanos de tomate –rememora el USDA– aún sufren las consecuencias de las bajas cosechas sufridas durante las sequías de 2025.
Estados Unidos sigue siendo el principal mercado de exportación de tomate para México, importando habitualmente más del 90% de su producción exportable”, subraya.
Baja consumo de tomate
El informe prevé que el consumo interno de tomate alcance las 707,000 toneladas métricas en el año calendario 2026, lo que representa una disminución del 14% con respecto a 2025. Ello, porque ante “el aumento de precios en el primer semestre de 2026, los consumidores mexicanos están reduciendo su consumo de tomate, especialmente en las zonas de bajos ingresos del país”.
El análisis refiere que históricamente, México exporta entre 65% y 70% de su volumen total de tomate fresco, destinando el resto al consumo interno o a su procesamiento. Más del 90 % de las exportaciones mexicanas de tomate se envían al mercado estadounidense.
Por otra parte, reflexiona en que la apreciación del peso ha disminuido la cantidad de pesos que los exportadores mexicanos reciben por cada dólar de venta de tomate a los mercados internacionales. “Según informes del sector, estos factores también han provocado cierta consolidación en el mercado y que los productores opten por otros cultivos ante la incertidumbre”.
El informe del USDA destaca que también
las pequeñas explotaciones están abandonando la producción a cielo abierto debido a la incertidumbre climática, la inestabilidad del mercado de exportación y las fluctuaciones económicas”.
Indica que México produce tomates en 31 de sus 32 estados y utiliza tres métodos de producción: a cielo abierto (baja tecnología), en invernaderos con riego automático (tecnología media) y en invernaderos con riego avanzado (alta tecnología). La agricultura protegida (de tecnología media y alta) es el principal método de producción de tomate en México, representando aproximadamente el 65% de la producción total.
Los productores de baja tecnología obtienen entre 45 y 75 toneladas métricas por hectárea. La tecnología media ofrece rendimientos que alcanzan entre 140 y 215 toneladas métricas por hectárea. Los productores de alta tecnología (especialmente los de variedades especializadas) obtienen rendimientos más altos.
Fuente original: https://imagenagropecuaria.com/2026/ante-caida-productiva-y-aumento-en-precio-del-tomate-anuncia-gobierno-federal-plan-de-ordenamiento/





