América Latina y el Caribe consolidan su posición como una de las regiones más relevantes para el futuro de la innovación agrícola global, de acuerdo con la edición 2026 del Radar Agtech LAC, que mapeo 2 mil 653 startups en 23 países de la región.
Sin embargo, los resultados muestran que el desarrollo de la innovación agroalimentaria en la región sigue presentando una fuerte concentración geográfica. El Cono Sur aglutina más del 90% de las startups identificadas, impulsado principalmente por el liderazgo de Brasil, que representa alrededor del 78,2 % de la base mapeada, con un total de 2075, seguida de Argentina, 158; México, 110; Chile, 91, Colombia, 79, y Uruguay, 74.
La mayoría startups, 1,480, operan en múltiples cadenas de producción. Los cultivos agrícolas son el objetivo de 751 y la ganadería bovina, de 136. La horticultura y el cultivo de frutas son las cadenas de producción de 88 empresas agrotecnológicas y la silvicultura, de 84.
Además, se encontró que las soluciones digitales predominan entre las empresas agrotecnológicas de América Latina y el Caribe, con 1,404 startups. Destaca el avance de la agricultura basada en datos, incluyendo sensores, software de gestión, drones, inteligencia artificial y plataformas digitales. Las tecnologías físico-químicas (403) y biológicas (374) le siguen como las soluciones presentadas por las empresas agrotecnológicas.
El estudio fue liderado por la Empresa Brasileña de Investigación Agrícola (Embrapa), en colaboración con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Homo Ludens y SP Venture, revela que la transformación digital sigue siendo el principal motor tecnológico de la innovación regional.
Las soluciones relacionadas con la gestión basada en datos, la agricultura de precisión, la inteligencia artificial, la conectividad, la automatización y las plataformas digitales ocupan una posición destacada en el ecosistema”.
Al mismo tiempo, añade, crece la relevancia de las tecnologías biológicas, físico-químicas, mecatrónicas y biotecnológicas, lo que pone de relieve un proceso de diversificación tecnológica que amplía las posibilidades de creación de valor en el sector.
El análisis, que también contó con el apoyo del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (Procisur) y el Instituto Tecnológico de Monterrey, México, refiere que otro aspecto clave es la prevalencia de soluciones enfocadas en el entorno de producción, particularmente aquellas relacionadas con la gestión de propiedades, el monitoreo, la integración de datos, la mecanización, los insumos biológicos y el apoyo a la toma de decisiones.
“Este hallazgo –agrega el documento– demuestra que una parte significativa de los esfuerzos innovadores de la región continúa dirigiéndose a abordar desafíos directamente asociados con la producción agrícola, lo que contribuye a mejoras en la eficiencia operativa y a una mayor competitividad de los sistemas de producción.
El estudio identificó que las soluciones están fuertemente orientadas a aumentar la producción y la eficiencia operativa, pero también contribuyen de manera significativa al acceso a los mercados, la sostenibilidad ambiental, la resiliencia climática, la calidad de los productos agroalimentarios, la inclusión productiva y el acceso al financiamiento.
Igual se observó que “la innovación regional trasciende la dimensión productiva, contribuyendo por igual a abordar los desafíos económicos, sociales y ambientales”.
El estudio concluye que “los resultados también revelan que América Latina y el Caribe poseen condiciones únicas para ampliar su relevancia en el panorama mundial de la innovación agroalimentaria. La combinación de abundantes recursos naturales, biodiversidad, capacidad productiva, disponibilidad de energía renovable y un creciente desarrollo tecnológico crea un entorno favorable para generar soluciones capaces de abordar simultáneamente las demandas de productividad, sostenibilidad y adaptación al cambio climático”.
No obstante los avances identificados, acota el documento, persisten importantes desafíos estructurales. “La fragmentación de los ecosistemas de innovación sigue limitando el potencial de integración regional, obstaculizando el flujo de conocimiento, capital, tecnologías y oportunidades de negocio. En muchos casos, las empresas emergentes, los inversionistas, las instituciones de investigación, las universidades, los entornos que promueven la innovación y las organizaciones públicas continúan operando de manera relativamente desconectada, lo que reduce las posibilidades de generar sinergias a escala latinoamericana”.
“Los datos del Radar Agtech LAC 2026 demuestran que América Latina y el Caribe están experimentando un proceso constante de maduración del ecosistema de innovación agrícola. Si bien aún existe una fuerte concentración regional, hay una creciente capacidad para generar soluciones tecnológicas adaptadas a las realidades productivas locales”, observa Aurélio Favarin, analista de Embrapa y uno de los autores del estudio.
Para Federico Bert, coordinador de Digitalización Agroalimentaria del IICA, la combinación de la experiencia de Embrapa en el desarrollo del Radar Agtech con el alcance territorial del IICA en la región fue fundamental para caracterizar el estado actual del ecosistema regional y concebir acciones para fortalecerlo.
“En el IICA, observamos una heterogeneidad significativa en el desarrollo de los ecosistemas agrotecnológicos entre países, y aún queda mucho por hacer para consolidar el ecosistema regional”, analiza Federico Bert.





