No obstante que en 2026 habrá un crecimiento general en la producción agroalimentaria de México y que los sectores hortofrutícola y pecuario continuarán mostrando signos de “salud” y una dinámica positiva; los sectores de granos y oleaginosas, y el agroindustrial, observan síntomas de “enfermedad”. Además entre unos y otros rubros existen brechas productivas significativas. El sector exportador, en tanto, alcanzará los 52 mil millones de dólares, pero con una alta concentración.
En el escenario mundial, el campo mexicano también ha perdido competitividad frente a otros países y para el presente año se ubicará en onceavo lugar en producción agroalimentaria –con 285 millones de toneladas, un aumento de 1.7% respecto a 2025–; sin embargo, “vamos para atrás”, porque hace dos años éramos el noveno y, el año pasado el décimo sitio mundial; nos rebasó Australia, “hay otros países que han venido haciendo un poquito mejor la tarea”, afirmó el director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), Juan Carlos Anaya Castellanos.
Durante la presentación de Perspectivas agroalimentarias 2026, el especialista destacó que el sector agroalimentario exporta cada vez más, pero esto coexiste con una alta vulnerabilidad en materia de sanidad y una mayor dependencia en granos y oleaginosas, donde este año se proyecta que las importaciones ascenderán a 47.9 millones de toneladas.
En su análisis puntualizó que los motores económicos del agro mexicano para 2026 serán los sectores hortofrutícola y pecuario, que concentran 77% de la producción agroalimentaria del país. En el primero destaca la exportación de berries y aguacate; en el segundo, dado el cierre de Estados Unidos al ganado mexicano en pie, se prevé avanzar en envíos al exterior de carne en canal.
En su exposición, Anaya Castellanos destacó que existen brechas importantes en diferentes rubros del sector agroalimentario mexicano. En el caso del tomate, por ejemplo, traemos rendimientos de 60 a 70 toneladas por hectárea, pero en maíz hace 20 años se producían 1.8 toneladas por hectárea y sólo hemos subió a 3.4 toneladas; “pero eso sí, hay programas fertilizantes con 7 mil millones de pesos, que no sirven para nada, lo que se regalan no sirve…tenemos que hacer políticas públicas que incentiven la producción”, manifestó..
Indicó que el sector pecuario tiene perspectivas de crecimiento y hoy representa 47.5 del valor de la producción total, dado que cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se producían 12 millones de toneladas de proteína y hoy asciende a 26 millones, es decir, ha crecido 113% y el precio de cerdo hoy es de los más altos del mundo y es un sector que puede crecer.
En el caso del sector hortofrutícola cuando empezó el TLCAN, en 1994, se producía 17 millones de toneladas de frutas y hoy suman 43 millones, con la ventaja que su valor es de más del doble respecto al sector de granos y oleaginosas, cultivos donde al inicio del tratado se producía 29 millones de toneladas y hoy vamos a producir 37.4 millones, pero hemos llegado a producir 44 millones de toneladas.
Acotó que en granos básicos han afectado las sequías y las políticas públicas no han incentivado la producción. Esto hace que en 30 años sea el sector que menos crece, con alrededor del 19%, “y eso es triste porque ahí está la mayor cantidad de productores”.
Comentó que es al sector de granos y oleaginosas hacia donde más de destinan los recursos públicos, pero no estamos viendo los resultados que aumenten la productividad y vemos con preocupación que hoy en el estado de Sinaloa, por falta de incentivos se dejaron de sembrar 100 mil hectáreas, porque no hay rentabilidad y eso significa un millón de toneladas menos.
En Tamaulipas hay una catástrofe, porque 400 mil hectáreas se dejarán de sembrar. “El sorgo se nos ha caído y luego estamos regalando el agua que nos exigió Trump y el distrito 25 que produce maíz se quedó sin riego”.
Al respecto aseveró que en el sector de granos 84% de los productores tiene menos de 50 años, con 31% de la superficie, donde solamente produce 26% del total en el sector. Comentó que sí está bien que las políticas públicas sean para el pequeño productor, pero debe ser para todos, no haber exclusión de medianos y grandes productores.
En el sector agropecuario tenemos dos sectores que están en buena salud, el sector hortofrutícola y pecuario; y hay dos sectores que están en la enfermedad, el sector de granos y oleaginosas y el agroindustrial”, remarcó.
Juan Carlos Anaya sugirió acciones estratégicas para fomentar el desarrollo sectorial, como trabajar en inteligencia de mercados; invertir en cadenas de frío y logística, porque para diversificar y exportar a otros países se necesitan barcos y eso requiere de políticas de inversión para poder tener una infraestructura adecuada; también hay que trabajar en denominaciones de origen, en productos fuertes que tenemos en el país.
Anaya Castellanos hizo hincapié en que
el campo mexicano no está fallando, está dejando de ser prioridad, y eso preocupa,. El agro no cae por falta de productividad, hay productores de clase mundial, cae por falta de políticas en la productividad y cuando no la hay pues no hay producción”..
Por último subrayó que el campo tiene grandes retos, pero también es un sector poderoso. es el tercer sector exportador del país, es un sector que nos da de comer, aunque vale solo 3.8% del PIB, considerando sólo el sector primario; pero todo el sector agroalimentario representa 8.1% del PIB, “entonces si juega un papel relevante”.





