El uso de transgénicos puede generar impactos negativos en las variedades nativas, aquellas que han evolucionado por milenios y que son la base de la biodiversidad alimentaria y “si bien la ingeniería genética promete mayor producción, el costo puede ser alto”, señala la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

En el marco del Día Internacional de la Oposición a los Alimentos Transgénicos, que se conmemora cada 8 de abril, a partir del año 2006 por iniciativa de varias organizaciones internacionales de más de 40 países, la dependencia puntualiza que: “México no es solo un consumidor de maíz; es su centro de origen. Este grano milenario está tejido en el ADN de nuestra cultura y en el trabajo de manos campesinas que, generación tras generación, seleccionan las mejores semillas”.

En su sitio  web la dependencia considera que en el 17 de marzo de 2025 se marcó un “hito y un paso histórico” para la soberanía alimentaria de país con la reforma a los artículos 4º y 27 de la Constitución Mexicana, con el objetivo de proteger la salud de la población, la biodiversidad y, específicamente, conservar los maíces nativos.

Esta ley asegura que el conocimiento ancestral y las semillas criollas estén protegidos frente a los intereses comerciales de las semillas modificadas en laboratorios extranjeros. México tiene más de 60 razas de maíz nativo. ¡Protegerlas es tarea de todas y todos!”, subraya la dependencia.

Menciona que existen tres pilares de la protección en México, que en materia de salud es garantizar que lo que comemos sea seguro y natural; en biodiversidad, evitar que los genes modificados “contaminen” las variedades locales; y en el aspecto cultural, respetar la práctica milenaria de selección de semillas de nuestras y nuestros campesinos.

La Sader define que los Organismos Genéticamente Modificados (OGMs): Son seres vivos cuyo ADN ha sido alterado mediante biotecnología para buscar beneficios como mayor resistencia a sequías o plagas; mientras que los transgénicos son un tipo específico de OGM. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), son organismos a los que se les han introducido genes de especies distintas. Es decir, características que jamás obtendrían de forma natural. Ejemplo: Una planta vulnerable que recibe el gen de otra especie resistente para volverse “invencible” ante una plaga.

Impulsan rescate de semillas nativas

Por otra parte, el gobierno federal informó que impulsa las Parcelas de Aprendizaje Agroecológico Comunitario (PAAC), espacios donde sembradoras y sembradores, jóvenes universitarios, técnicos e instituciones trabajan de manera colectiva para mejorar la producción de maíz, rescatar y preservar las 54 razas de maíz nativo y otros cultivos asociados en la milpa.

La iniciativa corresponde a la Secretaría de Bienestar, a través de la Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural y del programa Sembrando Vida, que señala que los ejes centrales que se impulsan en estos espacios son: mejoramiento, selección e incremento de semillas; prácticas agroecológicas para mejorar suelos, control biológico de plagas y manejo poscosecha, integrando el conocimiento campesino con acompañamiento técnico; investigación de punta y participación de jóvenes profesionistas del campo.

A través de un comunicado, la dependencia indica que con dicha acciones,

se busca aumentar la producción de maíz, al mismo tiempo que se preserva la diversidad genética del maíz nativo y se fortalecen los sistemas productivos campesinos”.

La subsecretaria de Inclusión productiva y desarrollo rural de la dependencia, encargada del programa Sembrando Vida, Columba Jazmín López Gutiérrez, señaló que “el rescate de las semillas nativas, el trabajo comunitario y la incorporación de jóvenes al campo forman parte de la transformación productiva que vive el campo mexicano. Explicó que el objetivo es construir un modelo donde las familias campesinas produzcan sus alimentos, generen ingresos y cuiden la tierra, porque impulsar la milpa, las semillas y la organización comunitaria significa también fortalecer la soberanía alimentaria y el futuro del país”.

Las parcelas están vinculadas a las Comunidades de Aprendizaje Campesino, integradas por grupos de sembradoras y sembradores que trabajan de manera colectiva. Actualmente participan 200 comunidades y alrededor de 5 mil sembradoras y sembradores de manera directa.

Las parcelas se desarrollan en territorios de 18 estados del país, entre ellos Chihuahua, Chiapas, Colima, Durango, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz. Para su operación, estas parcelas reciben un apoyo económico de 57 mil 70 pesos destinados a labores de cultivo, adquisición de insumos, herramientas y actividades productivas, con el objetivo de fortalecer la producción de maíz nativo, la conservación de semillas y el aprendizaje agroecológico comunitario.

Fuente original: https://imagenagropecuaria.com/2026/uso-de-ingenieria-genetica-puede-tener-un-costo-alto-sader/