Con el gobierno de Donald Trump, el sector azucarero mexicano exportador enfrenta uno de los momentos más complicados de su historia, dado que se ha reducido la cuota de exportación de azúcar hacia ese país al mínimo y podría, en el peor de los escenarios, llegar a cero; mientras que el volumen de alta fructosa se ha incrementado –este año alcanzará 1.2 millones de de toneladas–, por lo que el gobierno de México debe renegociar, en el marco del T-MEC, mejores condiciones de acceso a ese mercado para el dulce nacional.
Tradicionalmente nuestro país exporta entre 800 mil y un millón de toneladas de azúcar al mercado estadounidense, pero en el último ciclo se redujo a 500 mil y para este año el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) proyecta sean sólo 188 mil toneladas, lo cual deja al endulzarte mexicano con un reducido acceso a territorio estadounidense , el que deberá ser colocado en el mercado mundial, donde el precios es ínfimo.
Lo anterior se deriva de una plática con el presidente de la Unión Nacional de Cañeros-CNPR, Carlos Blackaller Ayala, quien expresa que “México en el marco de los acuerdos de suspensión solo puede mandar el volumen o cupo que el gobierno estadounidense decreta.
“El azúcar mexicana es la variable de ajuste al consumo de Norteamérica o bien seguimos siendo el patio trasero, donde voltean a vernos cuando nos necesitan y otorgan la migajita que puedan…”.
De esta manera, lejos de dar un trato de socio comercial, el gobierno estadounidense utiliza a México como un “colchón” para equilibrar la balanza respecto a sus necesidades del dulce y lo que compra en el mercado mundial.
Frente a este escenario, Carlos Blackaller propone que en el marco de la renegociación del T-MEC México busque una negociación espejo, donde si ingresan a nuestro país 900 mil toneladas de alta fructosa de maíz –que es el promedio histórico en el último quinquenio–, el azúcar mexicana pueda ser exportada en la misma proporción. Además, si el volumen de ese edulcorante americano rebasa esa cifra debería ser sujeta a un arancel.
De hecho, en Estados Unidos ya se aplica un arancel a quienes compran por fuera de la cuota establecida, que es de 360 dólares por tonelada de azúcar importada..
Hace énfasis en que el gobierno estadounidense impuso a México en los Acuerdos de suspensión de aplicación de aranceles compensatorios, donde se establece que 70% debe ser azúcar cruda, cuyo destino son las refinerías, y el hasta 30% puede ser azúcar refinado u otro tipo de azúcares. Además si un ingenio mexicano exporta a territorio estadounidense el precio de salida no puede ser menor de 23 centavos de dólar por libra. En tanto, México dejó abierto el ingreso a la alta fructosa de maíz del vecino país sin restricciones.
El dirigente cañero también pone en la mesa que si Estados Unidos modificara su arancel al azúcar, similar al que tiene México –156% ad valorem— con terceros países, eso sería un gran paso porque permitiría aumentar la exportación de azúcar mexicana. En la negociación –reflexiona– también la moneda de cambio podría ser el ingreso a territorio nacional de etanol de maíz norteamericano versus mejoras de condiciones de acceso mejor a azúcar mexicana.
Blackaller Ayala comenta que frente a la renegociación del T-MEC ha habido mesas de trabajo con el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sade), Julio Berdegué, donde se ha tocado el tema del arancel y también han sostenido reuniones con funcionarios de la Secretaría de Economía..
El dirigente también considera que se debe pensar en un “Plan B”, que sería que en el marco del Plan México la industria que consume fructosa en México adquiera azúcar de productores nacionales con un precio preferencial, con contratos de largo plazo, y, de está manera, en lugar exportar un millón de tonelada al mercado mundial, exportar solo 600 mil toneladas,
Recordó que México produce alrededor de 5 millones de toneladas de azúcar y que en el ciclo 2024-25 hubo buenos precios internos, pero de ahí a la fecha hay una caída cercana a 30%; mientras los costos de producción se han incrementando, sobre todo en mano de obra, combustible y fertilizantes que representan 80% de éstos.
En México, recordó, la actividad cañera se desarrolla en 15 entidades del país, en 20 municipios, sobre una superficie de 800 mil hectáreas, donde trabajan 185 mil cañeros, que tienen en promedio cuatro hectáreas.
Por último, Carlos Blackaller recuerda que con el TLCAN la caña de azúcar salió ganando, pero metieron el tema de la fructosa de manera oscura, del dumping y Estados Unidos puso reglas a la fructosa y México no ha podido hacerlo con ésta. “Es un tema muy sensible”.





