El gobierno de México debe fomentar la producción de café arábiga de calidad y poner un arancel del 50% al café robusta importado, principalmente de Vietnam y  Brasil, dado que desplazan al producto nacional, plantearon cafeticultores.

Las importaciones de robustas son incentivadas por el bajo precio que alcanza en mercados internacionales, lo cual es atractivo para las firmas importadoras. En el reporte de mediados del año pasado, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) estimó que el volumen de compras de café de México al exterior en el ciclo comercial 2025/26  sería de 2.3 millones de sacos, con un aumento en las importaciones de robusta y una disminución en las de café soluble, impulsado por el crecimiento de la industria cafetera nacional.

Sin embargo, las exportaciones podrían ser mayores dado que la Secretaría de Economía a través del Programa Sectorial de Producción (PROSEC), permite la importación libre de aranceles de ciertos productos para su posterior procesamiento en el país, donde se incluye café importado, ya sea en grano, tostado o soluble, que se clasifica bajo el código SA 9802.0022 (Importación de bienes mediante operaciones especiales de la industria del café), “lo que oculta el tipo de café importado”, refiere el USDA.

Según el reporte del organismo de mayo pasado –el más reciente–, las autoridades mexicanas pronosticaban que las exportaciones de café para la campaña comercial 2025/26 ascenderían a poco más de 3 millones de sacos, impulsadas por el continuo crecimiento de las exportaciones de café soluble, que se proyecta alcanzarán los 1.6 millones de sacos.

En este contexto, el asesor de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), Fernando Celis Callejas, propuso que el arancel para los países de donde las empresas importadoras en México compran café robusta sea del 50% y al mismo tiempo “vigilar que mínimo sea un café de calidad estándar”.

El impacto para el ingreso del productor es considerable si se toma en cuenta que una taza de café soluble de robusta se vende entre 60 centavos y 1 peso; mientras que la que se prepara con arábiga nacional en tostado y molido en unos 3.5 pesos.

En el mercado exterior, propone que no se permita la exportación de café verde robusta mezclado con café verde arábigo mexicano y que el café soluble exportado cumpla las reglas de origen y contenido regional.

Al referirse al consumo nacional, el experto sugiere que en el caso de café soluble se tenga un contenido mínimo del 30% de café arábiga nacional y tener como objetivo que 70% del consumo nacional sea de café mexicano.

Además se debe considerar que la venta capuchinos en el país tengan mínimo el 35% de café y que no lleven mezclas de otros productos como maíz, aceite hidrogenado de coco de palma africana, además que no deben tener exceso de saborizantes y endulzantes artificiales.

Fernando Celis  considera que en México se requiere de un programa de apoyo a infraestructura y comercialización para que más productores accedan a mercados de mayores precios del café, como los de alta calidad, orgánicos, de Comercio justo, de origen reconocido, de ventas directas de café tostado y molido, a cafeterías y otros.

Igual, agrega, se necesita un verdadero programa de fomento a la producción de café y contar con financiamiento, dado que FIRA cuenta con recursos, pero no ha podido concretar un programa de crédito que sea viable para más productores. “Una restricción importante es que pone objetivos relativamente altos de productividad que no son aceptables para muchos productores”.

Recordó que actualmente se otorgan apoyos fiscales y fertilizante del programa de Producción para el Bienestar a cerca de la mitad de los productores y de Sembrando Vida, pero propuso que se aumente el número de beneficiarios en ambos componentes en unos 400 mil productores y aumentar la cuota de apoyo a 8,000 pesos por productor y 1,000 pesos por hectárea desde 2 a 5 hectáreas.

Igual dada las características de la producción cafetalera en México, se tiene que reducir el número de hectáreas que debe tener un productor para recibir un apoyo de Sembrando Vida.

En materia de crédito deberá establecerse un programa que incluya renovación de cafetales con objetivos diferenciados de productividad; un crédito refaccionario agrícola de un plazo de 10 años, iniciando el pago de capital al tercer año. Un monto del crédito de 10 mil a 20 mil pesos de acuerdo al objetivo de productividad. Un costo de interés del 8 % anual.

Otro planteamiento es crear un fondo nacional para otorgar un apoyo multianual por los beneficios ambientales que proporcionan los cultivos de café con sombra.

Celis Callejas  remarca: “se necesitan mayores ingresos de las familias cafetaleras conjuntando mejores precios del café, apoyos fiscales y crédito para una mayor producción e incluso aumentar las hectáreas de café con sombra”.

El gobierno federal “debería tener una visión más clara de lo que está pasando en la cafeticultura mundial y tomar medidas estratégicas que permitan en el mediano plazo una mejoría significativa en las condiciones de vida y de trabajo de las familias cafetaleras

Fuente original: https://imagenagropecuaria.com/2026/arancel-del-50-al-cafe-robusta-de-brasil-y-vietnam-demandan-cafeticultores-mexicanos/